Midstay

miércoles, 9 de noviembre de 2011 - 

Bueno, hoy es mi midstay. Quedan aproximadamente 85 días hasta volver a Argentina, y ya pasaron 85 días. Supongo que es un buen momento para hacer una reflexión pública al respecto.

Me arrepiento de haber viajado? Para nada. No me podría arrepentir jamás de eso. Pero sin embargo creo que no me la bancaría un año completo, como era el plan original. A veces me pregunto si yo era la mejor persona que podían seleccionar para la beca. Responder a esa pregunta es imposible para mi, creo que solo Dios puede. Anteanoche me había ido a dormir pensando en un montón de cosas, y tuve un sueño muy raro. Soñé que volvía a Argentina como “early returnee” y me mandaban a vivir a Cipoletti (ni idea porque ese lugar) a una comunidad argentino-japonesa. Yo me ponía mal porque no había despedido de mi host-family y no había viajado todo lo que quería.

El sueño me ayudo a ver que realmente me gusta estar acá donde estoy. Aunque a veces la rutina pretenda arruinarlo todo.


Pues bien, vamos a lo divertido!

Tuve el fatidico speech de cinco minutos en japonés. Fue una lastima, debería haberme grabado hablando. Pudo salir peor? Sí. Pudo haber sido mejor? Por supuesto. Les dejo la traducción en castellano (hay partes en inglés, no sabía como escribirlo en castellano, DIOS!):

Durante estos primeros meses en Japón, la gente normalmente me pregunta: ¿por qué viniste a Japón? Normalmente, creen que elegí Japón por la tecnología, la comida japonesa o el anime. No, ninguna de estas tres razones. Quería experimentar las verdaderas diferencias entre Argentina y Japón, entender porque somos tan diferentes. ¿Son esas diferencias tan importantes? Sí lo son. Hace unos años, el economista y sociólogo Paul Samuelson aseguro que existían tres tipos de países: los capitalistas, los comunistas y Argentina y Japón. Aclaró que la primera división es obvia, pero que nadie entiende porque a Japón le va tan bien y a Argentina tan mal.

Las diferencias no se limitan solo a la economía. La historia de los dos países es muy diferente, mientras Japón presenta más de dos mil años de historia continuada, Argentina es un país con apenas dos cientos años de historia propia y con una población en su mayoría eurodescendiente. A la vez, en Argentina la gente tiende a ser mucho más relajada y feliz, porque a pesar de los problemas, se asume una posición más tranquila ante la vida. A la vez, la educación presenta muchas diferencias. En Japón, se pone mucho empeño en el estudio y en los contenidos, mientras que en Argentina la juventud se ve como una etapa de diversión y crecimiento, dejando de lado la parte educativa en ciertos casos.

Las diferencias son ilimitadas, pero la verdadera pregunta es: ¿Por qué somos tan diferentes? Una primera respuesta sería las formas de trabajo: Japón prioriza el grupo mientras que en Argentina (como en otros países occidentales) se pone el eje en la individualidad. A su vez, en Japón se respeta una escala social, con diferentes posiciones mientras que en Argentina no hay estructuras claras y todo parece estar sujeto a discusión. Pues bien, los dos países son muy diferentes. Cada uno tiene una historia particular y una población que responde a diferentes lineas de pensamiento. Posiblemente, un argentino nunca pueda pensar como un japonés y viceversa. Esto no significa que el entendimiento y el intercambio intercultural sea imposible.  En un mundo que experimenta un cambio veloz, donde la cultura, la economía y la política cambían y las formas de vida tradicionales se ven desafiadas, la educación juega un rol importante en promover la cohesión y la existencia pacífica. A través de programas de educación intercultural que incentiven el dialogo entre estudiantes de diferentes culturas, religiones y costumbres, la educación jugará un importante y sustancial lugar en crear una sociedad sustentable y tolerante.

Es importante recordar lo que Jesús mismo nos enseño: “para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno” (Jn 17,11) Más allá de las diferencias que tenemos y que muchas veces son complejas de superar, es importante recordar estas enseñanzas cristianas, donde se nos pide a todos los cristianos que seamos uno para gloria de Dios. Como Hijos de Dios, valoremos nuestras diferencias como posibilidades para enriquecer nuestras vidas.Japoneses y argentinos

Les encanto que haya mencionado un extracto de la Biblia. Años de Iglesia y cursos tuvieron un excelente desempeño (aún cuando son protestantes).

Después el fin de semana fui al cine con Nicolas, la película (Los tres mosqueteros) no era la gran cosa, pero fue divertida. Y los cines japoneses son cines, normales, comunes… supongo que los 3D serán mejores. AH, Y PERDÍ LA CORBATA. Ahora resulta que es imposible comprar una nueva, así que veré donde mierda me meto para conseguir una nueva. La vida es una desgracia a veces.

La semana que viene viajo con la familia, viva! Les muestro el lugar a donde vamos:


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HOLA MAR!!! TE EXTRAÑABA DESPUÉS DE TRES MESES LOCO!!

Notas graciosas:

1) El jueves di una clase de español. SI bien no entendieron nada, no importa. Llevé la computadora, para poder presentar los videos y antes de clase vimos unas fotos que tenía en el disco duro. Notaron que ahora estoy más flaco y empezaron a hablarme. Yo entendí que dijeron “Estás más flaco, no?” y dije: “Sí, jaja”. Lo que en realidad me dijeron fue: “La comida japonesa es fea, no? “. Listo, quedé para el culo. #erroresinterculturales

2) Luego de la clase, una compañera se me acercó y me dijo que vio en un local que había un producto argentino. Le pregunte que era y me dijo MATE. Listo, allá salí. Iba tan contento yo, que ni la lluvia me detenía. Llegué al local y todo fue una confusión. El producto era paraguayo… y era mate instantaneo. O sea, nada que ver con la yerba mate que yo esperaba. Y encima…caro! (100 gramos de “mate instantaneo”, 10 dolares. NO WAY!)

3) Hoy en la estación para volver a casa, dos tipos empezaron a mirarme, situación que es normal en mi vida. Yo sonreí, aunque seguía con los auriculares. Me habla, y me pregunta de que país vengo (en japonés). Le respondo y me pregunta otra cosa. No entiendo, le digo que no entiendo y vuelve a preguntarme, así 10 veces. La chica que estaba al lado mio (a la cual no conocía, ni era de mi colegio) me traduce al inglés. Entonces aparece un chico de mi colegio y me dice “WHY ARE YOU SPEAKING WITH THEM? THEY ARE CRAZY! DONT SPEAK WITH THEM”. Mi cara de no entiendo nada fue épica.

SE AGRADECE COMENTAR! HARÁN FELIZ A UN ESTUDIANTE DE INTERCAMBIO!

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